Las 8 ciudades subterráneas más grandes del mundo

22/10/2019

 

 

Ciudades en las que vivieron 20.000 personas, con más de 11 niveles, con miles de años de antigüedad, más de 300 Km. de longitud o por las -actualmente- pasan diariamente más de 0,5 millones de personas. ¡Increíble!

 

Nevsehir (Turquía)

 

Una gran ciudad subterránea, de unos 5.000 años de antigüedad, descubierta en 2014 en la región turca de Capadocia por arqueólogos turcos, puede ser la urbe construida bajo tierra más grande del mundo, según los científicos.

La milenaria urbe tiene al menos siete kilómetros de túneles, lugares de culto y galerías de escape y es vista como un gran regalo para la citada región de Anatolia central, una gran atracción turística no solo por su espectacular paisaje, único en el mundo.

 

Además de las exóticas formaciones de roca en forma de cono conocidas como las 'Chimeneas de hadas', los valles profundos de Capadocia y las laderas salpicadas de cuevas, casas, tumbas y templos antiguos, los turistas de todo el mundo visitan también varias ciudades subterráneas. 

 

Derinkuyu (Turquía)

 

La provincia de Nevsehir es ya famosa por otra ciudad subterránea, Derinkuyu, donde se calcula que un día residieron unas 20.000 personas.

 

 

Cuenta con once niveles de profundidad, 600 entradas y numerosos túneles que la conectan con el exterior, así como lugares para dormir, establos para el ganado, pozos, tanques de agua, cocinas, canales de ventilación, salas comunales, baños y tumbas.

 

Minas de Sal de Wieliczka (Polonia)

 

Las minas de sal de Wieliczka, en la ciudad polaca de Wieliczka perteneciente al área metropolitana de Cracovia. Han sido explotadas sin interrupción desde el siglo XIII, y aún hoy en día siguen produciendo sal de mesa. Alcanzan una profundidad de 327 metros y su longitud supera los trescientos kilómetros. Reciben el sobrenombre de "la catedral subterránea de la sal de Polonia".

 

 

Estas minas incluyen un recorrido turístico de 3,5 kilómetros que contiene estatuas de personajes míticos e históricos, esculpidas en la roca de sal por los mineros. Incluso los cristales de los candelabros están hechos de sal. También hay cámaras y capillas excavadas en la sal, un lago subterráneo y exposiciones que ilustran la historia de la minería de la sal. 

 

Naours (Francia)

 

En el norte de Francia, cerca de Amiens, se halla la ciudad subterránea de Naours, construida en el siglo X, redescubierta en 1887 y utilizada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

 

 

Esa zona de Francia sufrió numerosos avatares, guerras y conflictos desde la Edad Media. Con frecuencia los habitantes de la aldea de Naours, que hoy cuenta con unos mil habitantes, veían como los ejércitos asolaban sus tierras y se llevaban las provisiones que necesitaban para mantener a las tropas, amenazando la propia subsistencia del lugar.

 

Por ello en algún momento del siglo X decidieron construir un refugio, donde poder esconderse ellos mismos, el ganado y el grano, en tiempos difíciles. Poco a poco fueron horadando la tierra y excavando galerías, según aumentaba la población, bajo una colina cercana y a unos 33 metros de profundidad.

 

Para el siglo XVII la ciudad subterránea tenía ya 28 galerías y más de 300 habitaciones de una altura de entre 1,60 y 2 metros, con capacidad para albergar a mas de 3.000 personas. Además, habían construido numerosas plazas en las intersecciones, tres capillas, establos, canales y pozos de agua, huecos de ventilación y chimeneas para la extracción del humo de las cocinas y hornos de pan.

 

Kariz (Irán)

 

La ciudad subterránea de Kariz es un lugar turístico inigualable de la isla cubierta de arenas de coral situada en el corazón del Golfo Pérsico.

 

Kariz (Qanat) de Kish, con 2500 años de antigüedad, se encuentra a una profundidad de 15 metros y fue utilizada inicialmente como un sistema para la distribución del agua. Qanat está compuesta por una amplia red de túneles subterráneos, capaz de llevar el agua del subsuelo de las zonas montañosas a los pueblos y ciudades más áridos, donde no había ríos ni manantiales.

 

 

De acuerdo con las investigaciones llevadas a cabo por los arqueólogos, las paredes de Kariz de Kish están cubiertas de conchas y corales fechadas en unos 270-570 millones de años.  En el techo de los túneles de Kariz se pueden observar también algunos fósiles, entre otros el de una tortuga con una antigüedad de más de 570 millones de años.

 

Como todas las construcciones antiguas, ese histórico, arqueológico y precioso tesoro sureño iraní también requería ser restaurado, razón por la cual el actual director general del complejo, Mansur Hayi Hoseini tras amplios estudios sobre las estructuras de la ciudad subterránea, decidió convertirlo en un destino turístico. 

 

Hoy en día, el Kariz de Kish está considerado como uno de los atractivos más importantes de la isla, y dada a su antigüedad, se encuentra entre los monumentos más bellos del mundo. 

 

Cabe destacar que, en épocas remotas, hace unos 9 siglos, Kish era el centro comercial del Golfo Pérsico y el Mar Omán, cuya agua potable era muy apreciada por los países ribereños del Golfo Pérsico. Actualmente la Isla de Kish, con 91 km2 de superficie, gracias a sus amplias capacidades turísticas, recibe anualmente a más de 2 millones turistas nacionales y extranjeros.

 

Orvieto (Italia)

 

Una de las visitas más recomendables en los viajes a Orvieto es este laberinto de misteriosas cuevas ubicado en el casco antiguo, donde podrás descubrir técnicas antiguas locales como la cría de palomas y la construcción de herramientas.

 

 

La ciudad subterránea etrusca de Orvieto es una red de cuevas y túneles de unos 2.500 años de antigüedad. Los corredores se hallan interconectados y conforman un mundo subterráneo que ha ayudado a los arqueólogos a recabar información sobre los antiguos habitantes de Orvieto. Pasea por el laberinto de cuevas abiertas para conocer detalles sobre la época en la que los etruscos habitaron la región.

 

Participa en una visita guiada y descubrirás la infinidad de misterios que yacen bajo la superficie de Orvieto. Verás los restos de una prensa de aceitunas y varias piedras de afilar que datan de la Edad Media. Esta sección cuenta con muchos objetos fascinantes, como una chimenea, un canal de agua y una bodega.

 

Observa también la gran cantera de pozzolana, donde se realizaban excavaciones a finales del siglo XIX. La cantera contiene restos de la presencia de los etruscos.

 

Examina los misteriosos huecos rectangulares de una de las cuevas y su pasado relacionado con la cría de palomas. Otras aberturas se utilizaban como hornos para hacer jarrones de barro en el siglo XVIII.

 

Montreal subterráneo (Canadá)

 

Montreal subterráneo o red peatonal subterránea de Montreal (RÉSO) es la red subterránea de la ciudad de Montreal. Esta red subterránea cubre alrededor de 30 kilómetros de túneles bajo la tierra. Se le denomina oficialmente, desde el año 2004, como RÉSO.1​

 

Los túneles y galerías permiten conectar el interior de varios edificios y escritorios, complejos residenciales, centros comerciales, universidades, residencias de lujo y hoteles. Los túneles albergan también una amplia gama de restaurantes y tiendas que van del muy chic a barato. 

 

El Montreal subterráneo contendría, por otra parte, cerca del 12 % de todos los comercios del centro-ciudad. Además de permitir a los montrealeses desplazarse evitando las intemperies del invierno quebequés, la red subterránea de Montreal permite hacer sus compras en la comodidad de la ciudad interior.2​ Además, esta ciudad interior es el complejo subterráneo más grande del mundo.

 

La red consiste en 30 km de túneles, que incluyen 60 complejos residenciales y comerciales, que totalizan 3,6 km² de espacio utilizable. Esto representa 80 % del espacio de oficinas y 35 % del espacio comercial alrededor de Ciudad-Marie. 

 

Entre los servicios accesibles se encuentran bancos, hoteles, centros comerciales, escaños sociales, edificios universitarios, residencias de lujo, así como siete estaciones de metro y dos estaciones de trenes. El Montreal subterráneo comprende más 120 puntos de acceso exterior y más de 500 000 personas lo utilizan cada día, sobre todo durante el invierno montrealés.

 

Catacumbas Romanas de Lisboa (Portugal)

 

Uno de los lugares más enigmáticos de Lisboa está bajo tierra: son las catacumbas romanas de la Rua da Prata (en portugués “galerias romanas da Rua da Prata”), que no todo el mundo conoce, aunque pasee habitualmente por encima de ellas.

 

 

Solo pueden visitarse durante tres días al año, en el mes de septiembre (a veces también en abril), cuando se forman largas colas en el acceso de Rua da Conceiçao nº 77 para poder disfrutar durante 15 minutos de un trocito de Roma en Lisboa.

 

En 2015 las galerías abrieron durante los días 25, 26 y 27 de septiembre, de 10:00 a 18:00 horas. El porqué de esta limitación en las visitas es sencillo: durante la mayor parte del año estos túneles subterráneos están inundados, por lo que hay que drenar el agua para acondicionarlos a los visitantes.

 

En 1771, durante el proceso de reconstrucción de la Baixa tras el terremoto que destruyó buena parte de sus edificios, se descubrieron estas catacumbas romanas, cuya estructura había sobrevivido al seísmo. Datan, nada menos, que del siglo I después de Cristo.

 

En un primer momento, debido a una inscripción dedicada al dios de la medicina Escolapio, se pensó que se trataba de unas termas.

 

Desde la época de Julio César ya se consideraba que la ciudad tenía unas aguas subterráneas con grandes propiedades terapéuticas; hay quien va más lejos y apunta que el nombre de Lisboa procede del latín lix-bona, donde lix significa algo parecido a agua termal y bona significa buena.

 

Sin embargo, durante los años ochenta del pasado siglo, un equipo de arqueólogos confirmó que, realmente, se trataba de unas catacumbas que los primeros cristianos utilizaron como lugar de culto.

 

Criptopórtico es la palabra que mejor describe la estructura de las catacumbas: una red octonogonal con bóvedas muy robustas y baja altura (las paredes apenas alcanzan el metro y medio de alto), que se utilizó en el subsuelo de la Baixa para soportar el peso de las edificaciones que estaban por encima. Una solución de ingeniería muy utilizada por los romanos (y no apta para claustrofóbicos).

 

El acceso a las catacumbas se hace a través de una alcantarilla (¡no es broma!), a través de la que llegamos a unas estrechas escaleras que nos conducen hasta los túneles. Durante los tres días al año en que están abiertas, es curioso observar cómo grupos de gente van siendo tragados por la tierra y conducidos, de la mano de un arqueólogo, por las entrañas de Lisboa. Todo un viaje en el tiempo de apenas 15 minutos.

 

            

Fuente: El PeriódicoWikipedia,The Islamic Republic News AgencyGuía Nómada de Lisboa

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