Ocho sitios tremendos en España donde los bosques son los protagonistas

13/11/2019

Disfrutar en España de los bosques y la naturaleza en su estado más explosivo no es tan difícil. Desde Galicia hasta las Islas Canarias, te vamos a recomendar ocho bosques absolutamente increíbles.

 

 

Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón, Cantabria

 

Este tupido bosque de secuoyas gigantes –cuyo origen se remonta a los años 40, cuando el monte de Las Navas, pegadito a la localidad de Cabezón de la Sal, fue repoblado con especies foráneas de rápido crecimiento y (finalmente) pocos beneficios económicos– ha desarrollado de manera fugaz desde entonces su poderío visual y natural (presume de un ecosistema excepcional) para goce y disfrute de los amantes de las caminatas. 

 

De fácil acceso y una belleza incalculable, aquí la orden del día consiste en levantar la cabeza y dejarse embobar con las imponentes medidas (su altura media es de 36 metros y su diámetro de más de metro y medio) de sus más de 800 ejemplares.

 

 

Bosque de Muniellos, Asturias

 

Del mayor robledal de España –y uno de los mejores conservados de Europa– salió la madera que sirvió para construir los barcos de la Armada Invencible. Sin embargo, el valor actual de este paisaje pintoresco declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco reside en la riqueza de su flora y fauna. 

 

De acceso restringido y bajo previa petición (20 personas al día), está ubicado dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias y su recorrido más atractivo es el que comprende las enigmáticas lagunas del Pico de la Candanosa, ocultas entre valles y senderos.

 

 

Parque Natural Señorio de Bértiz, Navarra

 

A pocos lugares le sienta tan bien el otoño como a Navarra. Con la llegada del frío los boletus aereus inundan sus robledales, hayedos y castañares y, por ende, también las cocinas de sus restaurantes. 

 

Caminar por sus bosques es hacerlo por un territorio micológico y mitológico en el que hay cabida tanto para el gorringo (uno de los hongos más cotizados) como para las lamias, esos seres fantásticos con forma de mujer y cola de pez que se peinan el cabello frente al agua de los ríos y lagos navarros junto al Parque Natural Señorío de Bértiz.

 

 

Bosque atlántico de Fervenza do Toxa, Pontevedra

 

No sabemos si meigas haberlas haylas, pero lo que sí que hay al norte de la provincia de Pontevedra, muy cerca de Santiago de Compostela, es una impresionante catarata que da vida a un bosque de árboles amantes de la humedad como son los sauces, los fresnos y los avellanos. 

 

Considerado el salto de agua en caída libre más alto de Galicia, Fervenza do Toxa presume de una amplia y variada diversidad botánica, utilizada tiempo atrás por los monjes de los monasterios de Carboeiro y Camanzo para su 'innovadora' farmacopea.

 

 

Hayedo de Otzarreta, Vizcaya

 

El tamaño recoleto del bosque 'encantado' de Otzarreta, ubicado en el Parque Natural del Gorbea, es inversamente proporcional a la grandeza de sus peculiaridades: las ramas de las hayas centenarias apuntan hacia el cielo de manera inquietante (si no hubieran sido podadas en el pasado por los carboneros habrían crecido en horizontal) y el musgo recubre sus raíces de un color verde tan intenso que parece extraterrestre. 

 

Menos mal que están ahí el rumor del arroyo que lo atraviesa y el crujir del manto de hojas del suelo para recordarnos que estamos con los pies en la Tierra.

 

 

Cumbre Nueva, La Palma

 

Es cierto que la vegetación que puebla esta vaguada –que une la zona volcánica de Cumbre Vieja con el Valle del Riachuelo– no se trata de un bosque de laurisilva puro, pero sus laureles, brezos, fayas, follaos y barbusanos son igual de poderosos y resistentes. 

 

En cualquier caso, a este volcán extinto de la isla de La Palma se viene a bucear en el mar de nubes que se precipita en cascada por la vertiente occidental. Un fenómeno tan particular como precioso.

 

 

Sierra de las Nieves, Málaga

 

El pinsapo, una especie singular de abeto que tolera bajas temperaturas en invierno y el extremo calor andaluz en verano. 

 

Es indudablemente el rey de los bosques de esta serranía en la que también hay miradores, grutas, pozas, cascadas, un antiguo convento que hoy acoge viajeros, vestigios de una fortaleza árabe y hasta un refugio que en otros tiempos fue un cortijo.

 

 

Fageda d’en Jordà, Girona

 

¿Un hayedo a muy baja altura rodeado de 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava? 

 

Sí, existe y se encuentra en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, una comarca conocida por sus productos gastronómicos, pero que sorprende por sus paisajes rurales, sus ermitas románicas y sus edificios medievales.

 

 

Fuente: Traveller.es

 

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