10 ideas prácticas para despertar interés por la Naturaleza en los niños

26/02/2018

El contacto con la Naturaleza es esencial para el desarrollo infantil, y son bien conocidos los beneficios de que las niñas y los niños crezcan con la oportunidad de tener experiencias variadas en el medio natural. Un medio que por definición es idóneo para aprender, desarrollar habilidades y poner en práctica conocimientos. Las ventajas que diversos autores atribuyen al contacto con la Naturaleza, potencian (en general) las fortalezas y la resiliencia de los más pequeños; aquí hablábamos de la hipótesis Buffering del doctor Corraliza, o lo que es lo mismo: de la capacidad desestresante que la naturaleza ‘cercana’ tiene sobre nosotros. Más abajo ampliaremos la información sobre todos los efectos observados.

Estamos alejándonos (y alejamos a nuestros niños) de los espacios naturales, y eso genera un concepto tímidamente desarrollado, aunque de una repercusión notable: el Trastorno por Déficit de Naturaleza. El aislamiento del medio natural provoca sedentarismo, falta de libertad, rigidez en la adquisición de conocimientos, etc; y con todo ello, las experiencias realmente gratificantes se reducen considerablemente. Se ha perdido el equilibrio al sustituir la tierra con la que se ensuciaban los niños hace 30 años, por smartphones y consolas, en lugar de integrar hemos sustituido, olvidando así que aunque tenemos necesidad de comunicación, también la tenemos de Naturaleza (está en nuestra propia biología). La pretensión de este post es ofrecer ideas prácticas para ayudar a que los peques tengan interés en todo lo natural, ya que a veces nos encontramos con que “no sabemos cómo”.

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Por qué la Naturaleza es tan importante para las niñas y los niños.

Por último, te propongo un experimento: busca un recuerdo de tu infancia en contacto con la Naturaleza, ¿no sientes paz al rememorarlo? (espero no equivocarme), ¿no quieres lo mismo para tus hijos?.

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¿Cómo despertar el interés por la Naturaleza en los niños?

Cuentan que fue Einstein quien dijo: “el ejemplo no es una forma de educar, es la única”, así que el primer paso a dar es disfrutar nosotros mismos de esa Naturaleza que tanto anhelamos para los nuestros. De la voluntad y el esfuerzo nace el hábito, y una vez esté instaurado, dejaremos de oponer resistencia y nos sumergiremos de lleno en las actividades que el entorno natural nos brinda. Y no, no hace falta tener cerca un tupido bosque lleno de ardillas para que los peques se apasionen: parques arbolados, rutas de senderismo los domingos, visitas a parques naturales (a veces los tenemos menos de una hora de viaje), una acampada, un ecosistema marino.

El derecho a la Naturaleza debería existir como derecho infantil fundamental, porque lo expresen o no los niños sienten atracción por ella, y es fácil de entender: está en continuo cambio y crecimiento, es un regalo para los sentidos, da sensación de plenitud y libertad, y está llena de estímulos gratificantes que invitan a curiosear y aprender. Se trata de una oportunidad que no pueden alcanzar solos (especialmente si son pequeños), y el esfuerzo de los mayores dará sus frutos: capacidad de observación, interés por los animales, autonomía personal (si se les permite libertad de motimientos), etc. Además si se cultiva este interés del que hablamos desde el amor y el convencimiento, en cuanto pasen unos años, serán esos niños, convertidos en adolescentes, los que se acerquen por iniciativa propia al medio natural.

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Diez ideas prácticas:

  1. Programa actividades semanales en contacto con la naturaleza cercana (parques, rutas cercanas al municipio).
  2. Investiga los recursos naturales para familias que existen en tu provincia. Puedes plantear una visita cada mes o 2 meses. No te olvides de que los parques de Naturaleza son una idea magnífica para pasar el día.
  3. Cuando los niños crezcan, invita a otras familias a compartir con vosotros excursiones o rutas guiadas.
  4. Acude siempre que lo tengas cerca a un Centro de Interpretación de la Naturaleza: es una buena forma de acercamiento, y permite conocer de primera mano las características del lugar, y a sus moradores.
  5. Ilusiónate con vuestros descubrimientos: esa hoja de un árbol que aún no conocíais, las hormigas llevando alimento al hormiguero, el rastro de unas huellas….
  6. Déjate contagiar por su capacidad de observación y reconóceles sus progresos para alentarles.
  7. Si estás acostumbrado a encontrar talleres urbanos para ir con niños, no te costará averiguar actividades participativas que se realicen en contacto con la naturaleza.
  8. Recurre a los libros, pero solo en casa y de forma puntual: la Naturaleza se aprende al aire libre.
  9. Aprovecha cualquier contacto con la Naturaleza, para transmitir la idea de su conservación: cuidado con los residuos, con hacer ruido o molestar a los animales. No dejes de hablar con tus hijos sobre el respeto al reino animal y vegetal.
  10. La televisión no siempre es la “caja tonta”: algunas cadenas programan documentales muy interesantes que cumplen la función de acercamiento a lo Natural.

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Como puedes comprobar, sólo se necesita voluntad para que los niños conozcan y tengan interés por la Naturaleza, está en nuestras manos.